Traidor, hijo de mala madre! -Dijo, mordiendose los dientes de color sepia -Y yo que los vote, y ahora esto...
Se sento en un banco de plaza, que a esas horas de la mañana se empezaba a poblar de niñeras paseando bebes ajenos y sombrias abuelas con nietitos chillones.
El dia pintaba lindo; un par de diafanas nubes que correteaban en la boveda celestial se arremolinaban y conformaban extrañas figuras. Jorge creyo imaginar en ellas la cara de su novia adorada, con sus labios pulposos y tirandole besos fogosos.
Prendio su quinto cigarrillo y volvio a mirar el cielo, la boca pulposa habia desaparecido, se habia diluido y por unos minutos abandono su rabia, entrecerro sus ojos y se retrotrajo en el tiempo. Deliberadamente volvio a la noche anterior...que noche!! No le importo haber gastado los ultimos billetes que le quedaban en su maltrecha y vacia billetera.; los ultimos veinte mangos para tirar hasta fin de mes, pero bien valia lo bailado. Siempre que los gastaba con ella, Mimi, estaban mas que bien gastados. Aunque...esto no funciona asi... no, no y no!...
Jorge fumaba y entrecerraba sus enrojecidos ojos mientras se mordia las paredes internas de la boca haciendo muecas graciosas.
-Es mas, lo tengo bien claro, un dia ella se cansara de mis miserias y...nunca mas! Tengo que buscar otro trabajo, pero donde? Esta todo hecho mierda, donde vaya habra cincuenta monos esperando lo mismo...trabajo, perdiendo horas en inutiles plantones. Que pais de mierda! Todo es una morondanga, no veo la hora de irme, lastima que no la puedo convencer a ella; me lo repitio cien veces que prefiere morirse de hambre, pero entre su gente. Tontita, si al paso que vamos toda nuestra gente vivira en otros paises lejos de aqui, y los que quedaran seran los muertos- vivos, o los que ya no la pueden contar, como mi viejo que se murio de un ataque al corazon, despues de enterarse que todos sus ahorros del banco estaban perdidos. Gobierno de corruptos...rateros!! Habria que juzgarlos por asesinos; y la vieja? destruida, pobre, menos mal que mi hermana se la llevo a vivir con ella. Y que arruinada esta la flaca! tan joven y un divorcio; claro esta, quien aguanta un hogar cuando hay deudas? y el tema de de la plata mata todo, es increible! mi hermana y su amor... su marido, a quien queria tanto y lo podian todo, les duro poco la buena racha, que joda! cuando el se quedo cesante del ministerio se acabo el amor y nacieron las broncas, el egoismo. No se salvo nadie.
Al menos ella me alienta a despegar y me regalara el pasaje al nuevo mundo, ancho y ajeno...
Que lo pario! Nunca pense en tener que irme asi. Me llevo el titulo de sicologo, quien te dice que, a lo mejor me dan cabida alli. Todos los que conozco ya se fueron, y me dicen que estan mejor que aqui. La fuga de cerebros que le dicen. Uno mas no les importara a ellos, y veremos lo que pasa. Y quizas en un año ahorro algo y vuelvo por Mimi, eso seguro...y aunque no quiera me la llevo por la fuerza.
Jorge volvio a prender otro cigarrillo, el ultimo del paquete, tosio y escupio un gargajo de color indescriptible, cerca de una paloma que lo miraba de reojo y curiosa se corrio asustada tratando de preservar su blancura plumifera de maculas infecciosas.
No puedo esperar demasiado. pobre Mimi! -Repetia Jorge -Con un titulo de Traductorado en Idiomas y sin trabajo, revolcandose con esos extranjeros roñosos para pagarse el alquiler y ayudar a su familia. Pero ella me lo jura y re-jura. Es solo temporario, hasta que consiga algo. Mejor ni lo pienso, que me revuelca el estomago.
Imaginarmela vendiendo sus caricias a otros...a tantos otros, con que asco! Cuanto empeño, para satisfacer esos idiotas que buscan lo absoluto en lo momentaneo. Pero, por esa metamorfosis, al menos ella les cobra en dolares. Puto dinero! Espero que no se acostumbre. Ni bien me llegue la visa me voy y claro que me voy! porque uno se acostumbra si se queda inmovil. Hasta con la miseria uno entabla amistad.
Jorge camino con desgano y el sol ilumino su joven rostro y en su silencioso mirar estaba el adios a esta plaza, a esta gente, su gente, y a este sol que de tanto mirarlo se le torno negro, la luz negra del destino de los sometidos -penso en voz alta- y pateo con furia la lata de Coca-Cola que fue a estrellarse contra el monumento de San Martin. Las campanas de la Catedral daban las doce en Buenos Aires.
Maria Burns Sandoval//2002

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